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Haz Marca Marketing Digital Sevilla

«Estoy LIVING con esto, qué HYPE». En 2018, esta frase tenía sentido para cualquier adolescente activo en redes sociales. Hoy probablemente te suene a otro idioma. Ese es el punto de partida de este artículo. El lenguaje de redes sociales cambia tan rápido que lo que hace unos años sonaba actual, hoy puede sonar completamente fuera de lugar.

Para una marca, esto no es un dato curioso sin importancia. Es un riesgo real de comunicación. Hay que entender el lenguaje de redes sociales de tu público objetivo. Sin forzarlo. Y sin quedarte anclado en expresiones que ya caducaron. Eso marca la diferencia entre una marca que conecta y una marca que se percibe como desactualizada.

Un vistazo al lenguaje de redes sociales de hace unos años

En 2018 y 2019, una buena parte del vocabulario digital en español giraba en torno a un puñado de términos muy concretos. Aquí van seis ejemplos:

  • OMG. Del inglés «oh my god». Sustituía al clásico «¡dios mío!» por ser más rápido de escribir.
  • LOL. «Laughing out loud». Se usaba cuando algo daba mucha risa, más allá de un simple «jaja».
  • Postureo. Aparentar en redes sociales una vida o un estilo que no siempre se corresponde con la realidad.
  • Hater. Alguien que critica de forma sistemática a una persona, marca o producto, casi sin motivo real.
  • Shippear. Desear que dos personas —reales o de ficción— formen pareja.
  • RT. Abreviatura de «retweet». Se usaba para mostrar acuerdo con algo que otra persona había dicho.

Estos términos no eran una moda pasajera sin importancia. En su momento, definían cómo hablaba una generación entera en redes sociales. Marcas, medios de comunicación e incluso campañas publicitarias los incorporaron. Buscaban sonar cercanos a su público joven.

El patrón se repite: hoy son otras palabras, mañana serán otras distintas

Si avanzamos varios años, el vocabulario ha cambiado por completo. Expresiones como «aura farming» o «six seven» son ejemplos del tipo de jerga que circula ahora entre las nuevas generaciones en redes sociales. Ninguna de las dos existía cuando se escribió la primera versión de este artículo.

Esto confirma algo importante. El lenguaje de redes sociales no es un vocabulario fijo que se aprende una vez y sirve para siempre. Es un flujo constante. Los términos concretos cambian cada pocos años. Pero el fenómeno de fondo se mantiene igual: la necesidad de un código propio que identifique a un grupo.

Cualquier responsable de comunicación de marca debería tener esto siempre presente. No merece la pena memorizar una lista de términos con fecha de caducidad. Merece la pena entender por qué existen y cómo evolucionan.

Por qué esto es un asunto de marca, no solo de curiosidad

Usar mal el lenguaje de redes sociales tiene un coste. Imagina una marca que utiliza una expresión ya caducada, pensando que suena actual. Transmite justo lo contrario de lo que busca. En vez de cercanía, comunica desconexión con su público.

El error opuesto también existe. Forzar jerga que no encaja con la identidad de la marca, solo por parecer moderna. El resultado suele sentirse artificial. El público —sobre todo el más joven— detecta enseguida cuándo una marca está «actuando» un lenguaje que no es realmente suyo.

Como recoge un análisis reciente sobre el lenguaje en redes sociales, entender cómo evoluciona la forma de comunicarse online es clave para conectar con una audiencia. Y para hacerlo sin perder credibilidad. Esto aplica igual de bien a una empresa que decide qué tono usar en sus publicaciones.

Cómo debe acercarse una marca al lenguaje de redes sociales

No se trata de memorizar un diccionario de términos actuales. Tampoco de intentar sonar como un adolescente si tu marca no lo es. Se trata de aplicar un criterio claro:

  • Conoce a tu público real, no al genérico. El lenguaje que usa tu cliente objetivo en Sevilla no tiene por qué coincidir con el que usa un adolescente en TikTok a nivel global. Adapta el tono a quién te compra de verdad, no a quién genera más ruido en redes.
  • Usa la jerga con moderación, nunca como base del mensaje. Una expresión puntual puede aportar cercanía. Un texto entero construido a base de jerga suele sonar forzado y envejece mal.
  • Prioriza la claridad sobre la actualidad. Un mensaje que se entiende bien hoy es mejor que un mensaje que suena «muy actual» pero que la mitad de tu público no entiende.
  • Revisa tu contenido antiguo de vez en cuando. Expresiones que sonaban bien hace unos años pueden haber quedado desfasadas. Lo que en su momento sonaba cercano, con el tiempo puede sonar simplemente anticuado.

El tono de marca importa más que la palabra concreta

Detrás de esta cuestión hay algo más importante que cualquier término de moda: el tono de comunicación de tu marca. Una empresa cercana y con sentido del humor puede permitirse un lenguaje más desenfadado en redes sociales. Una empresa que transmite seriedad y solvencia necesita otro registro. Esto suele ser lo habitual en una pyme consolidada B2B. Aun así, ese registro más serio debería seguir siendo claro y cercano, no distante.

Definir ese tono de forma consciente pesa mucho más a largo plazo que acertar o fallar con una palabra concreta de moda. Y hay que mantenerlo coherente en cada publicación, en cada respuesta a un comentario y en cada pieza de contenido que publiques.

Qué pasa cuando una marca no cuida este detalle

El riesgo no es solo sonar anticuado. Es también sonar inconsistente. Una marca que un día usa un tono muy informal y al siguiente uno completamente corporativo genera confusión en quien la sigue. El público necesita reconocer una voz coherente detrás de cada publicación, igual que reconoce una voz humana en una conversación.

Esta coherencia no depende de acertar con la palabra de moda del momento. Depende de tener definido, por escrito, cómo habla tu marca: qué tono usa, qué palabras evita, qué nivel de formalidad mantiene según el canal. Sin esa base, cualquier intento de «estar al día» con el lenguaje de redes sociales corre el riesgo de sonar improvisado.

Cómo saber si tu marca está usando bien el lenguaje de redes sociales

No hace falta contratar un estudio de mercado para hacer una primera revisión honesta. Estas preguntas ayudan a detectar problemas antes de que se conviertan en un patrón:

  • ¿Entenderían tus clientes reales cada palabra que usas en redes sin tener que buscarla? Si la respuesta es no, probablemente estés hablando para una audiencia distinta a la tuya.
  • ¿Sigues usando expresiones que llevabas años repitiendo sin revisar si siguen vigentes? Un chiste o una expresión que funcionó hace tres años puede haber perdido toda su gracia hoy.
  • ¿Cambia mucho el tono entre una publicación y otra? Si cada persona del equipo escribe con un estilo distinto, el público percibe inconsistencia, no espontaneidad.
  • ¿Estás copiando el tono de otra marca porque «les funciona a ellos»? Lo que conecta con el público de una marca no tiene por qué conectar con el tuyo, aunque compitáis en el mismo sector.

Si alguna de estas preguntas te ha hecho dudar, es una señal de que merece la pena dedicar tiempo a definir con claridad cómo habla tu marca, antes de seguir publicando sin ese criterio por escrito.

¿Merece la pena intentar estar siempre al día?

Aquí conviene ser honesto. Ninguna marca puede estar al tanto de cada término nuevo que surge en redes sociales cada mes. Intentarlo a toda costa es agotador y, casi siempre, contraproducente. El objetivo no es convertirse en un diccionario viviente de jerga digital.

El objetivo real es más sencillo: no sonar desconectado de tu público, y no forzar un lenguaje que no encaja con lo que tu marca es. Puedes lograr ambas cosas sin perseguir cada tendencia. Basta con escuchar activamente cómo habla tu cliente, revisar tu contenido con cierta frecuencia y mantener un criterio claro sobre qué tono representa a tu marca.

Las agencias y los equipos de marketing que sí dedican tiempo a monitorizar tendencias de lenguaje —sin llegar a obsesionarse— suelen detectar antes cuándo una expresión empieza a sonar desfasada. Esa ventaja, pequeña pero constante, evita el tipo de desajuste que hace que una marca parezca anclada en otra época.

Para una pyme, esto no es un ejercicio académico. Es una decisión de negocio con impacto directo en cómo te perciben tus clientes potenciales cada vez que abren tu perfil en redes sociales.

Conclusión

El lenguaje de redes sociales seguirá cambiando. Los términos que usamos hoy tendrán, en unos años, la misma sensación de «pasado de moda» que ahora nos produce leer «postureo» o «shippear». Lo que no cambia es la necesidad de entender cómo habla tu público. Sin forzar un lenguaje que no es el tuyo. Y sin quedarte anclado en expresiones que ya caducaron.

Si quieres que las redes sociales de tu empresa hablen con un tono coherente, actual y adaptado a tu público real, en Haz Marca trabajamos estrategia de contenido y comunicación de marca. No hacemos publicaciones al azar. Cuéntanos tu proyecto y lo revisamos juntos.

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